Lo llamaron egoísmo, yo lo llame amor propio

La semana pasada, mientras hablaba con una amiga, pude internalizar que tan importante es la aceptación para el ser humano. Me atrevo a decir que, además de respirar, ser aceptados es una de las necesidades principales que tenemos los seres humanos. Queremos ser aceptados socialmente, profesionalmente y personalmente. Pero muy pocas veces vemos que la necesidad de que otros nos acepten, nace de la necesidad de aceptarnos a nosotros mismos y que aprender a aceptarnos a nosotros mismos a plenitud es un trabajo que dura toda la vida.

Aceptarnos a nosotros mismos no es otra cosa que lo que todos conocemos como amor propio. Ese amor incondicional y en el que nos aceptamos con nuestras virtudes y defectos. Durante mucho tiempo fui víctima de mis propios juicios. Víctima de la falsa premisa de que, si no me amaba a mí misma, no podía esperar a que me amaran. Esta falsa creencia, en muchas ocasiones, me llevo a sentir vergüenza por muchos aspectos de mi personalidad, por mi pasado y por algunas decisiones equivocadas. Resulta genial como Kany explica esto en una canción reciente:

“De chica, me decía esta es la forma correcta de andar y de dirigirme a quien tuve delante. De grande, me costo tropiezos que había que volver a ser niña y desenseñarme.”

Es difícil aprender a amar algo o a alguien que piensas que está dañado, roto, o que no sirve. Es así como el amor propio se convierte en nuestro mayor proyecto de vida con ‘due date’ indefinido. No podemos hacer de nuestra vida un proyecto de remodelación eterno pues nunca nos vamos a sentir satisfechos con lo que hemos obtenido. Sino ver nuestra vida como un proyecto con un sin número de actividades de ‘trial and error’ a donde abrazaremos la idea de que no tenemos nada que mejorar, sino que aprender. Es tener la meta establecida de lograr mirar hacia dentro de nosotros y decir: Misma, esta eres tú y así es como eres y aun así me amo honestamente. Por el contrario, si maquillamos la aceptación de manera condicional, es decir, con frases bonitas que no surgen desde el amor propio sino desde el deseo de crearnos una imagen para que los demás noten que somos lo mejor del mundo, que nos amamos, que metemos cojones y todas esas mentiras que a veces nos decimos, pero
que no sentimos, nunca nos vamos a sentir aceptados.

Cada uno tiene un monstruo  que nos hace creer que no somos dignos de ser amados. Este monstruo es lo que comúnmente conocemos como puntos débiles  y estos nos hacen ver nuestra imperfección. Desde una infancia triste y en la que vivimos eventos traumáticos, hasta aspectos físicos que no nos agradan como una nariz grande, unos dedos pegados o largos, una teta mirando para un lado y la otra para el lado contrario, unos dientes muy amarillos, la cintura con la forma de un dron, el peso, muchas pecas, el
cabello como paja seca, incluso hasta un matrimonio fallido en el que hubo
violencia, o en el que salimos con nuestra autoestima trastocada. Y cada uno de esos aspectos nos acechan y atentan en contra de ese amor. Y cuando aparece el desamor, lo primero que se marcha es el amor propio y junto a el la confianza propia. El desamor es el tiempo que tardamos en redirigir la atención que teníamos puesta en alguien o algo, hacia nosotros mismos y volvemos a creer que somos personas que podemos ser amadas.

En mi proceso, resultó esencial y fundamental entender que las imperfecciones son mías, que no las tengo que justificar ni esconder y que siempre tendré toda la intención y disposición para amarme con todo y ellas, de aprender lo que tenga que aprender. Aprendí que  reconocer mis imperfecciones no significa que  tengo que condicionar todo lo que me merezco.  Que no estoy ni estaré exenta de pecados, pero que puedo vivir libre de culpas, pues algunas de estas faltas las cometí sin querer y otras las disfrute queriendo. Que ya no importa si no hice las cosas bien en determinado momento porque gracias a eso he aprendido que siempre se puede hacer las cosas del modo correcto. 

Lo que va a sustentar nuestro amor propio es la capacidad de ver nuestra oscuridad y abrazarla como parte de nosotras (¡ay q mostrito más lindo tengo!). Para trabajar con la aceptación hay que ir trabajando con todo lo que hemos ido coleccionando a través de nuestra vida.  Esa colección de memorias, de eventos, de decisiones y poco a poco dejar que nos escapen de la memoria como se escapa el agua de las manos cuando tratamos de retenerla. Hay que tomar decisiones consistentes en diferentes ámbitos que nos permitan madurar la visión que tenemos sobre nosotros mismos, sobre el mundo, y sobre los demás. Y debemos poner en marcha acciones que nos apoyen físicamente, psicológicamente y espiritualmente en la enorme tarea de aceptarnos completamente. Para desarrollar estas herramientas que permitan sostener esta construcción de amor propio tengo unas
sugerencias:


1. Toma conciencia de lo que sientes, piensas y dices. Necesitas preguntarte
constantemente qué mecanismos se activan en tu cuerpo cuando te expones a distintas situaciones.

2. No te castigues ni te reclames eternamente por vicios, decir cosas que no sientes o que sientes, sacar de tu vida o haberte alejado de personas que no aportan o que causan más daño que bien en tu vida, o por esa parte o etapa que no nos hace sentir orgullosos y que nos duele o nos avergüenza tanto que desearíamos poder borrarla.

3. Piensa en todo lo que sea bueno para ti. Haz una lista de todo aquello que te haga sentir en paz y feliz. Las rutinas de autocuidado son esenciales, pero no son el único objetivo. Siempre hay que buscar más a fondo.

4. Pon límites a lo que no es bueno. Haz una lista de aquellas cosas que estas recibiendo y que, en vez de hacerte bien, te hacen mal o te causan emociones negativas. Y sácalas de tu vida.

5. Identifica constantemente lo que te hace sentir orgullosa y celébrate

6. No te compares. Evalúa bien tu entorno, con quienes interaccionas, a quienes sigues en las redes y que te hace sentir inferior o te da el mensaje de que estas mal y aléjate de todo eso

7. Ejercita tu herramienta del perdón. No arrastres en tu maleta esas veces que lo hiciste mal, que lastimaste a alguien o cualquier momento que fuiste una humana imperfecta. Perdona lo que no te enorgullece sin justificarte, reconociendo la imperfección. No te lastimes eternamente por algo que no puedes cambiar. De lo único que eres responsable es de tener presente el error para no volverlo a cometer.

8. Haz algo constantemente para lo que eres buena y que te reconecte con esas sensaciones que te hagan sentir bien. ¡Alimenta tu orgasmo de amor propio!

Identifica las sombras y aprende a hacer las paces con ella. Construye tu amor propio no para tener una pareja que te trate bien, sino porque te lo mereces. Así puedes tener un amor inteligente para ti y para los demás porque nace desde el afecto y el deseo, no de la necesidad. Y así podrás se capaz de amarte tanto que vas a saber cuando irte de la vida de alguien, cuando llegar y cuando permanecer. Una vez que aprendes a a marte, la cosa mas difícil que tendrás que hacer en tu vida es dejar ir a gente que no esta lista para amarte, aun amándolas. Y si algún día te dicen que eres egoísta, sonrieles y diles que de eso se trata porque quien tiene amor propio, tiene felicidad propia.

 

One comment

  1. F e r m i n Romero de Torres · June 4

    Muy interesante. Y difícil. Porque se puede leer y comprender y todo lo que tú quieras porque no parece que sea complicado, pero lo es. La vida es complicada cuando se está rodeado de personas.
    Pero como dices, hay que aprender. Y me gustó como lo explicaste.

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