¡Agradezco tu ayuda!

Aunque para algunas mujeres la idea del rescate es sumamente atractiva, para otras como yo, puede significar un insulto a nuestro orgullo y nuestro ego. Existen varios mitos o creencias que nos impiden pedir o aceptar la ayuda de otras personas. Algunos de ellos son: no es bueno pedir ayuda ni demostrar que la necesitas porque te hace sentir débil, necesitada, inútil o tonta. Estos sentimientos tienen un efecto avergonzante. Por otro lado existe la creencia que al aceptar la ayuda de otros, estaremos en deuda ya que nadie hace nada de manera desinteresada.

Personalmente, me cuesta pedir o aceptar ayuda. En cierta forma es una manera de demostrarme lo que soy o no soy capaz de hacer. La realidad es que, esta actitud, no es mas que apego a mi orgullo y prestar demasiada atención a las voces de mi ego herido y renuente. Cuando estuve de mudanza, me propuse hacer muchas cosas por mi misma, por ejemplo cambiar las cerraduras de las puertas. Hubo momentos en los que sentía que había hecho mal al no aceptar ayuda, pero al final, cuando lo pude hacer, el sentido de satisfacción fue grande. Este apego no solo me resulta tóxico, si no que siento que ya es una carga que debo soltar. Me he propuesto aprender a aceptar o pedir ayuda porque:

  1. Declarar que no sabes es uno de los actos de aprendizaje que mas nos ayuda a crecer.
  2. Te permite conectar con quienes te aman atraves de tu vulnerabilidad
  3. Cuando buscas apoyo o ayuda, conectas o encuentras compañía
  4. Te abres a la posibilidad de sentirte amada o apreciada
  5. Le dejas saber a otros que son útiles para ti
  6. Nos ayuda a reflexionar sobre como nos hemos sentido cuando nos han ayudado
  7. Nos ayuda a identificar cuales son nuestras fortalezas
  8. Nos ayuda a delegar e identificar áreas de nuestra vida para las cuales no somos “tan talentosas”

En nuestro día a día necesitaremos ayuda de diferentes tipos

  1. Del Universo o de toda presencia espiritual en la que creamos para dirección o para presentarle las peticiones mas íntimas que tengamos
  2. De tu Yo sabia. A esa sabiduría inmensa que guardamos, pero que pocas veces tomamos en cuenta
  3. De las personas que nos nutren y que son esas personas a las que sabemos que podemos contar con ellos
  4. De los profesionales

¡Poco a poco podemos ser mas receptivos a recibir o pedir ayuda! No se trata de andar por la vida pidiendo ayuda hasta para servirnos un vaso de agua o para cosas que fácilmente podemos hacer, pero ir haciendo un balance. Hay personas a las que les gusta sentirse útiles y de esta manera les hacemos el regalo de aceptar su ayuda y a su vez, les permitimos a ellos el privilegio de dar.

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