Desde mi chat…


 No sé si soy yo, pero las últimas semanas han sido emocionalmente intensas. He pasado del éxtasis que provoca una conversación super funny, a la tristeza que se siente cuando tienes que despedirte de alguien. Por más que lo intente, no puedo evitar darle vueltas en mi cabeza a un asunto cuando algo no me cuadra. ¡Mi cabeza se vuelve loca como un spinner girando! Cuando algo me da señales extrañas, cuando algo no me cuadra, etc. Y esto no sólo lo aplico en mi vida, si no en la de mis seres queridos. Peco de ser demasiado sincera y de brindar la opinión que no me han pedido, si eres parte de mi círculo, ese es el precio que pagas por mi cariño. Así que cuando algo no me cuadre, te lo voy a decir, te voy a comentar, te voy a tirar una indirecta, pero de alguna manera te voy a hacer saber mi descontento.

Creo que este mood swing  lo vengo arrastrando desde diciembre. Cuando pase parte de las navidades enojada con dos de los adorados tormentos que tengo por amigas.  Queremos forzar o hacer que las personas piensen y tomen decisiones desde el valor que te dan los cojones, pero la realidad es que cada individuo toma decisiones desde sus valores. Y con valores me refiero a las cosas que son importantes en ese momento y a las necesidades físicas, emocionales y espirituales que se tenga al momento de tomar la decisión. Hay decisiones que duelen, que nos joden el alma, pero al fin y al cabo una decisión no es otra cosa que un riesgo que tomamos y un riesgo, a veces, implica la posibilidad de fracasar. No quiero que me malinterpreten y piensen que estoy diciendo que todos los riesgos nos llevan al fracaso, que no sea negativa y todo ese romanticismo que últimamente el mundo entero quiere al positivismo. ¡Enfóquense en el tema porque eso es filosofía barata! Aprenda a ser realista y ya… A lo que voy es que, no es lo mismo botar cuanta porquería tienes guardada dentro de una gaveta de un escritorio, que botar y deshacerte de ilusiones, sueños que no se han materializado.

La vida siempre estará llena de contradicciones. Las emociones se nos van a mezclar con el cansancio físico y emocional, decepciones, deslealtades, sustos, alegrías, frustraciones, momentos incómodos… Pero no nos va a bastar con sobrellevar las cosas, en algún momento vamos a reventar. Necesitamos buscar herramientas que nos ayuden a cerrar heridas, a hacer elecciones inteligentes, o sencillamente a tomar fuerzas para seguir el camino. Mi whatsapp en ocasiones funciona como ese grupo de apoyo psicológico y emocional que está al alcance de un mensaje. Porque en ocasiones necesito ese aliento de alguien que cuando yo le diga que no quiero saber de nadie, que quiero estar sola en una montaña solitaria, me diga: “vete, manda a todos al carajo, comete una pizza entera y termina sentada con un pote de nutella y un cucharón tirándote un maratón de Netflix.” ¡Porque a veces ese es el tipo de apoyo que necesitamos! NO podemos basar nuestras esperanzas de vida en que “olvídate que todo va a estar bien, esa persona te está jodiendo la vida, pero lo importante es perdonar, seguir adelante y todo va a estar bien”… ¡NO, no va a estar bien! Busca esas herramientas que te ayuden, que te llene y TRABÁJALAS DÍA A DÍA.

Nuestro camino es corto e incierto y no podemos desperdiciarlo fijándonos en las piedras nada más. No te quedes con las ganas para que luego el “qué habría pasado si” te atormente el resto de tus días. Así que saca esa cita, hazte ese recorte, da ese viaje, dile a esa persona que te gusta, da ese primer beso, acepta esa invitación a cenar, haz un pacto de paz con la soledad y deja de estar como loca buscando llenar ese espacio, cómete la fucking pizza, no te afeites si te da pereza, consíguete un amante, explora tu sexualidad como te de la gana, corta las relaciones tóxicas, ÀMATE carajo, ÁMATE  y ‘que ejplote el mundo’. Al fin y al cabo, nos vamos a ir solos para la tumba. ¡Los quiero!

¡Agradezco tu ayuda!

Aunque para algunas mujeres la idea del rescate es sumamente atractiva, para otras como yo, puede significar un insulto a nuestro orgullo y nuestro ego. Existen varios mitos o creencias que nos impiden pedir o aceptar la ayuda de otras personas. Algunos de ellos son: no es bueno pedir ayuda ni demostrar que la necesitas porque te hace sentir débil, necesitada, inútil o tonta. Estos sentimientos tienen un efecto avergonzante. Por otro lado existe la creencia que al aceptar la ayuda de otros, estaremos en deuda ya que nadie hace nada de manera desinteresada.

Personalmente, me cuesta pedir o aceptar ayuda. En cierta forma es una manera de demostrarme lo que soy o no soy capaz de hacer. La realidad es que, esta actitud, no es mas que apego a mi orgullo y prestar demasiada atención a las voces de mi ego herido y renuente. Cuando estuve de mudanza, me propuse hacer muchas cosas por mi misma, por ejemplo cambiar las cerraduras de las puertas. Hubo momentos en los que sentía que había hecho mal al no aceptar ayuda, pero al final, cuando lo pude hacer, el sentido de satisfacción fue grande. Este apego no solo me resulta tóxico, si no que siento que ya es una carga que debo soltar. Me he propuesto aprender a aceptar o pedir ayuda porque:

  1. Declarar que no sabes es uno de los actos de aprendizaje que mas nos ayuda a crecer.
  2. Te permite conectar con quienes te aman atraves de tu vulnerabilidad
  3. Cuando buscas apoyo o ayuda, conectas o encuentras compañía
  4. Te abres a la posibilidad de sentirte amada o apreciada
  5. Le dejas saber a otros que son útiles para ti
  6. Nos ayuda a reflexionar sobre como nos hemos sentido cuando nos han ayudado
  7. Nos ayuda a identificar cuales son nuestras fortalezas
  8. Nos ayuda a delegar e identificar áreas de nuestra vida para las cuales no somos “tan talentosas”

En nuestro día a día necesitaremos ayuda de diferentes tipos

  1. Del Universo o de toda presencia espiritual en la que creamos para dirección o para presentarle las peticiones mas íntimas que tengamos
  2. De tu Yo sabia. A esa sabiduría inmensa que guardamos, pero que pocas veces tomamos en cuenta
  3. De las personas que nos nutren y que son esas personas a las que sabemos que podemos contar con ellos
  4. De los profesionales

¡Poco a poco podemos ser mas receptivos a recibir o pedir ayuda! No se trata de andar por la vida pidiendo ayuda hasta para servirnos un vaso de agua o para cosas que fácilmente podemos hacer, pero ir haciendo un balance. Hay personas a las que les gusta sentirse útiles y de esta manera les hacemos el regalo de aceptar su ayuda y a su vez, les permitimos a ellos el privilegio de dar.