La Nueva Vuelta

El fin de semana pasado, mientras estaba de compras con una de mis mejores amigas, llego a la caja registradora y las cajeras, que rondaban los veinte años, hablaban entre ellas. Una decía “Loca, la semana que viene cumplo veintitrés, me siento vieja.” La otra le contestaba: “¿De qué tu hablas loca? ¡Vieja soy yo que tengo veinticuatro!”. Yo solo me reía mientras esperaba. Y, como es normal en mi, comencé a recordar como pensaba cuando tenía esa edad. No sin antes decirles: “ay bendito, ya mismo les van a empezar los achaques.” Mientras me retiraba con una sonrisa y pensando en todas esas cosas negativas y aterradoras cuando tenemos esa edad.

Hace un tiempo, solía aterrarme con la idea de cumplir veinticinco años. Pensaba que al pasar de esa edad, la vida me llevaría cuesta abajo y me pondría patas arriba. Las decisiones que había tomado, buenas o malas, me habían permitido experimentar diferentes experiencias que tal vez el promedio de personas a mi edad aún no habían experimentado, pues fui madre y me casé a los veinte años. Para mi, cada vuelta al sol es importante, no solo porque tengo la oportunidad de celebrar mi vida una vez mas, sino porque completo un nuevo ciclo de vida, hago un recuento de las cosas que he hecho y declaro que las que me faltan por completar las veré realizadas.

Esa vuelta número veinticinco fue una crucial y decisiva en esa etapa de mi vida. A esta edad asumí el rol de madre soltera, por elección y porque me sentía preparada para afrontar las responsabilidades sola y fuera de la estructura de un matrimonio que no podía seguir subsistiendo sólo por mantener la estampa de una familia tradicional. Respecto a esto nunca me he sentido ni mas ni menos madre. Estoy trabajando en un blog post donde hablo sobre esto). Envalentonarme y tomar las riendas de un hogar requirió de muchas lágrimas, mucho sacrificio, pero demasiada satisfacción. Satisfacción que aun al día de hoy disfruto cada minuto de mi vida. Cuando miro hacia atrás y recuerdo los miedos y dudas que me paralizaban, les saco el dedo del medio y les digo muchas palabras feas. Definitivamente dar ese paso, me quitó la venda de los ojos y me expuso a un mundo de oportunidades.

Tiempo después, estaba experimentando en mi vida una estabilidad y una manera de pensar distinta, pero, porque siempre hay un pero, la conformidad y los vacíos llenaban gran parte de esa vida. Miraba a mi alrededor y me sentía encerrada en pensamientos, deseos e ilusiones que veía lejos de verlas materializadas. Cada sueño y aspecto de mi vida y personalidad al que poco a poco fui renunciando, formaba una especie de barrote en mi mente. Pasado el tiempo, esos barrotes imaginarios formaron una jaula de la que me negaba a salir aferrándome a la idea de que no siempre tenemos lo que queremos, que los niños necesitan una estabilidad de una familia, que a veces tenemos que sacrificar nuestros sueños y toda clase de bazofia filosofal que nos van diciendo las personas conformistas y tradicionales que nos rodean. Estaba en este dilema cuando llegó mi vuelta numero treinta. ¿Cómo es posible que llegaran los TA tan rápido?

Llegar a la tercera década significaba afrontar una edad a la que le temía. Esa edad en la que nos dicen que luego de ahí nos convertimos en doñas o señoras. Para mi sorpresa, al llegar ese y al día no me sentí señora, me sentí mujer y descubrí que ya no le tenía miedo a sumarle un número mas al puntaje de mi vida. Mi rutina para ese día comienza justo al despertar y, de manera introspectiva, comienzo a evaluar mi realidad de vida en ese momento. La mañana del 5 de febrero del 2015 me vi encerrada y alejada de mi verdadera esencia y supe que eso tenía que cambiar en esa vuelta, no había reversa. ¡El tiempo de comodidad, conformidad y de ser una persona que nunca fui se había acabado! Esa noche, al soplar la velita de mis 30 años, cerré mis ojos y desee ser valiente, capaz, libre y decidida para crear una vida que me hiciera feliz. Pocos meses después, así lo hice. Liberarte de tus propias ataduras y de las de los demás a tu alrededor te provee una paz y una especie de trance indescriptible. ¿Por qué esperé tanto para hacerlo?

Sin duda la tercera década es en la que alcanzamos la plenitud de nuestra vida. Hemos cometido los suficientes errores como para mondarnos las rodillas en la brea varias veces, aprendimos que si nos limpiamos bien el área, aunque duela al principio, eventualmente esa herida va a sanar. (Eso no significa que no vamos a volver a cometer los mismos errores). A pesar de los errores, esta tercera década nos enseña cosas como:

  • Que un “yo te aviso” es la mejor manera de salir de situaciones incomodas, sin ser muy arrogante.
  • Que el cuerpo es el que manda y hay que darle lo que pida (descanso, atención, amor)
  • Que no somos egoístas por pensar en nosotros solamente en algunas ocasiones y si es a menudo mejor
  • Que la mente es capaz de convencernos de permanecer donde no queremos estar, pero que podemos aprender a controlarla
  • Que hay que quitarse el maquillaje y que las cremitas para la noche y los humectantes son un must (luego les escribiré sobre mis productos de belleza favoritos)
  • Que no podemos vivir la vida como si fuéramos veleros que se mueven para donde el viento los lleve y que aunque tenemos que aprender a flui, también tenemos que planificar.
  • Que estamos hechos y nos clasifican de acuerdo a lo que nos rodea.
  • Que estamos rodeados de amor y de personas que nos aman, pero que no nos van a amar como queremos que nos amen, porque cada persona ama de una manera distinta.
  • Que debemos sumar personas a nuestra vida y no cosas
  • Que para que los demás crean en nosotros, tenemos que empezar a creernos lo que somos
  • Que no necesitamos aceptación ni comprensión de los demás, si estamos seguros de nuestras decisiones. Al fin y al cabo les vamos a demostrar de lo que estamos hechos
  • Que no podemos sacar de nuestra vida lo que no quiere salir ni tampoco hacer que lo que no quiere entrar, entre.
  • Que la vulnerabilidad no nos hace menos fuertes
  • Que nadie aprende por las experiencias ajenas
  • Que en ocasiones tenemos que usar el factor edad y la inventiva para salir de algunas situaciones incómodas. Como le dije a una amiga que no supo cómo decir de manera efectiva que no a invitación a bailar: “Le decías que te dolían los espuelones y ya, se iba a ir corriendo.”
  • Que la compañía de alguien a nuestro lado, no define nuestra vida. Hay parejas que sienten mayor soledad e inconformidad, que una persona que ha vivido toda su vida sola.
  • Que nadie puede decirte cuáles son tus limites, los limites los definimos cada uno de nosotros
  • Que el miedo lo puedes romper tirandole la puerta en la cara y diciéndole
  • Que una cara linda y una apariencia no dice nada si la actitud no respalda esas otras dos cualidades.
  • Que el peso de mis decisiones no debe recaer en el que dirán
  • Que vivir una vida donde no quieres estar siempre te va a producir infelicidad
  • Que el verdadero amor no siempre va a estar a tu lado, pero siempre va a existir a pesar de las circunstancias, de la distancia o las razones que sean y que cuando llega necesitas solo una mirada para saber que es Mr o Ms Perfect.
  • Que siempre va a ser mejor estar con alguien que quiera estar contigo, que estar con alguien que entienda que lo correcto es estar contigo
  • Que es cierto eso que dicen que cuando uno sale de beauty, la barbería o de pintarte los labios de rojo te da un shot de “chulampieria” que hasta te tiras guiñadas en el espejo.
  • Que podemos decidir quien si, quien no, quien siempre, quien tal vez y quien nunca. (Y quien el 30 de febrero)

Hoy, recibo mi mes, es mas corto del año, pero el mas importante en. Le pido al Universo y a la energía de la luna que ilumine mi vida, mis proyectos y mi alma. Que su protección e intensidad no me abandonen nunca. Esta vuelta la voy a recibir llena de amor y receptiva a todas las bendiciones del universo. A todas mis amigas (y amigos) que se acercan a los treinta, cuarenta, cincuenta, no importa la edad que sea, enamórense de ustedes mismas y enfrentaran cada añito que se les sume con mayor emoción que una fan histérica al ver a su artista favorito. Háganse una promesa este mes de febrero y en vez de andar regalando por compromiso el día de San Valentín, regálense un poco de amor propio. Regálense las mismas oportunidades, mimos y halagos que le regalan a los demás. ¡Amate tanto que no necesites convencer a los demás para quedarse!

PD. A mi me van a decir señora el día en que yo les de permisO. ¡Antes no!

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