Objetivo: Ser

La mayoría ya estableció sus propósitos, otros aun no lo han hecho, y a otros no les interesa. Yo prefiero llamarle objetivos. Porque se trata de estar dispuesto a hacer algo para cambiar de alguna manera u otra y encaminarnos hacia algo que queremos alcanzar. El ser humano tiene un llamado a evolucionar, a moverse y a cambiar. Nuestro propósito en la vida debe ser trabajar día a día para SER ESO que queremos ser. Para triunfar en la vida no podemos ser conformistas, debemos ser ambiciosos, en el buen sentido de la palabra. Vinimos al mundo con unos talentos, y debemos explotarlos al máximo.

Hace un tiempo no creía en esta cuestión de hacer una lista de objetivos, resoluciones, propósitos, intenciones, o como prefieran llamarle. Pensaba que era una moda y que no tenia sentido. Una vez descubrí el poder que tiene en nuestro subconsciente algo que escribimos y que tenemos visible la mayor parte del tiempo, trato de hacerlo en cada asunto que lo amerite. Escribir nuestros objetivos nos permite organizar nuestro año y nos da estructura.

Al inicio de cada año, me siento tranquilamente y me detengo a pensar que cosas quiero lograr, que necesito y que debo hacer. Hago una meditación escrita, donde dejo plasmado en el papel todas las ideas que vienen a mi mente: proyectos, actividades, cambios, compras, personas, todo, el más mínimo detalle. Hago esto por 15 o 20 minutos. Luego voy sobre cada una de ellas y me hago 4 preguntas que son las que determinan si cada una de las cosas que escribí finalmente formara parte de mis objetivos para este nuevo año.

  1. ¿Realmente quiero hacerlo?

Las metas no deben ser idealistas, sino realistas. Cosas tangibles y que podamos lograr sin dejar nuestro ser y nuestra vida en el intento. Muchas personas se proponen rebajar y se llevan al extremo. Quieren llevar un hábito de comer hamburguesas con papas fritas y refresco, a pura lechuga y agua, con el objetivo de rebajar. Es evidente que abandonaremos nuestro objetivo en cualquier momento, porque nos estamos obligando a hacer algo que realmente no queremos hacer. Cuando queremos algo, realmente trabajamos para hacerlo y lo hacemos, no importan las circunstancias, lo hacemos.

  1. ¿Me va a conducir a algún lado?

Es importante que las cosas que queramos hacer produzcan resultados tangibles o medibles. Si una de nuestras metas es ahorrar hay que establecer una cantidad determinada por periodo de tiempo. Por ejemplo, semanalmente voy a ahorrar 50 dólares. Eso significa que mensualmente estarás ahorrando 200 dólares y que al finalizar diciembre tendrás ahorrados 2400 dólares. Mas importante aún es tener establecido en que vas a utilizar ese dinero ahorrado. Es decir, si la meta es tangible, no basta con que la podamos medir o calcular, si no tener claro cual es la meta real: ¿qué vamos a lograr con eso?

  1. ¿Debo pensar en los demás?

Cuando trazamos nuestras metas, las tenemos de manera egoísta. Estamos estableciendo nuestras necesidades, nuestras metas, nuestros sueños, no los de nadie. Disfrutar más, dedicarnos tiempo, invertir en nosotros, educarnos, mimarnos, prepararnos, etc. Si nuestras acciones no lastiman a nadie, no hieren, no pisotean ni humillan a nadie, no debe importarnos la opinión de los demás. Probablemente debamos enfrentar criticas y resistencia de parte de las personas mas cercanas a nosotros, pero eventualmente, verán que alcanzaste lo que te propusiste y se sentirán orgullosos de ti y lo que es mas importante, tu te sentirás realizada o realizado. Así que solo TU opinión es la que cuenta. ¡Que tu conciencia siempre tenga mas peso que la opinión de los demás! No le temas al cambio ni a ser diferente, que eso es lo que nos distingue del resto, nuestra singularidad.

“La misma rutina no te abrirá nuevas puertas” – Christian Dior

  1. ¿Qué tengo que hacer?

Es aquí donde debemos organizarnos y utilizar nuestra agenda. Yo utilizo la agenda y hago apuntes en las notas del celular. Son herramientas que utilizamos muy poco pero que son sumamente útiles. Debemos anotar todas nuestras actividades, por mínimas que sean. De esta manera sabremos el tiempo que tenemos disponible para trabajar con nuestras metas y objetivos y podemos establecer un plan. Una meta sin un plan es solo un deseo. Hay que poner manos a la obra y ponernos a trabajar.

“Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estas peor que antes.” – Confucio

Estas cuatro preguntas a mi me funcionan y estoy segura de que a ustedes les funcionaran. Lo que se necesita es la disposición y las ganas de empoderarnos para ser mejores. Las quejas, las excusas, los lamentos y las frustraciones ya no nos sirven. Hagamos una afirmación diaria, funcionan y se los aseguro. Las afirmaciones pueden ser de pensamientos que nos motiven o nos guíen, pasajes bíblicos, 0 estrofas de una canción (¡Chambea Jala no aplica!). Tengámosla visible en todo momento para recordarnos hacia donde vamos. Si en algún momento nos faltan fuerzas, dirección o determinación, esa afirmación nos traerá de vuelta al camino. Podemos escoger un modelo a seguir, alguien que nos inspire. O podemos utilizar fotos o imágenes y crear un “visual board” (estoy preparando el mío y más adelante les compartiré mi experiencia). Lo importante es que cuando llegue diciembre veamos nuestras metas materializadas y si son a largo plazo, que estén encaminadas y estructuradas. La energía fluye hacia donde se dirige la intención porque no hay simpleza del amor mas grande que la demostración de la energía el Universo.

“Se firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero se paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato. Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo vendrá a tus manos en el momento oportuno.” – Gandhi

La Persona del Año

Cuando cursaba el tercer o cuarto grado de escuela elemental ocurrió un suceso que nunca olvido. Mientras todos jugábamos en el patio, un compañero metió su mano bajo mi falda y me agarró las nalgas. La rabia que sentí en ese momento me hizo reaccionar violentamente y tuvieron que quitarme al nene de las manos. Terminamos en la oficina con el Trabajador Social de la escuela. Recuerdo como si fuera ahora, que aun sentada en la oficina, al lado del nene, mantenía mis puños cerrados del coraje y respiraba de manera agitada. El Trabajador Social insistía en que debíamos arreglar y hacer las paces, pedirnos perdón mutuamente por lo ocurrido, que éramos niños y debíamos ser amigos. Me mantuve firme en que no tenía que pedir disculpas, no tenia que se su amiga y que si tenía que “darle como pandereta” de nuevo, lo volvía a hacer. El Trabajador Social utilizó la estrategia de amedrentar con llamar a los padres, lo que no me intimidó en lo absoluto y me mantuve firme. Tenía bien claro que me defendí de un acto de acoso y una falta de respeto. Desde muy pequeña en mi casa me enseñaron a que debía respetar mi cuerpo y que no debía permitir que nadie me hiciera daño. A mi corta edad, ese día, comprendí que a eso se referían mis padres. A medida que fui creciendo, y viviendo en una sociedad como la que vivimos, donde las mujeres somos objetos ante los ojos de los hombres e incluso de otras mujeres también he sabido trazar la línea, levantar la voz y defender mis límites.

Tuve la bendición de tener los padres que tuve, y que ellos entendieran que desde niña ya mi carácter y personalidad estaban formados. Que había cosas que podían moldear y que había otras que no. Para mí siempre fue bien claro distinguir los ‘red flags’ en el approach de las personas. Cuando recibí el primer papelito de un nene pidiéndome el sí y que marcara con una x, le pregunte a mi mama que significaba eso. Luego de explicarme le dije: “ya le dije que sí, y ahora no sé qué hacer”. ¡Es que el nene era lindo y por poner una x en un papel no me estaba poniendo en peligro!

Hoy sentí una emoción tan grande luego de que acabara la controversia por las posibles figuras políticas que eran candidatos a ser la portada de la revista Time. Ellos decidieron que la persona del año son las que se han atrevido a levantar su voz, a las que se cansaron, a las que se ajustaron los pantalones ante el machismo el abuso, la opresión y la represión y alzaron su voz. Porque ya basta de que se justifique el acoso o la violencia. La decisión sobre quien cruza tus límites y quien no la tenemos nosotras mismas. Nadie debe tener el poder de cruzarlos y aun accediendo a que nuestros límites sean cruzados, el día que digamos no, es NO. Porque el caminar sola en la calle, usar escotes, reírse, beber alcohol, el tipo de música, los lugares que frecuentes o la personalidad que tengas no son invitaciones a dejar aflorar las mas bajas pasiones que puedan tener.

Y hoy sentí emoción por la niña que fue violada, por la mujer que fue violada, por la niña que fue manoseada, por la mujer que fue manoseada, por la mujer que recibió un comentario ofensivo, por la mujer que tuvo una propuesta indecente, por todas ellas, por mi sobrina, por las hijas de mis amigas y mis primas, por todas y cada una de las niñas que pueden ser víctimas potenciales del acoso y de la violencia. Porque hoy sé que si ellas tienen acceso a esas historias y si las empoderamos a agarrar al toro por las bolas, las historias que cuenten serán poderosas.