Las Personas Difíciles


Damos Gracias por las bendiciones, gracias por los días hermosos, gracias por las personas maravillosas que tenemos en la vida, pero ¿damos gracias por los infortunios? Hay personas a las que no les caemos bien e intentan ponernos el pie para que tropecemos ya sea directa o indirectamente. Hay días en los que nos sale todo mal. Hay días que no tenemos ganas de salir de la cama. Hay días que nos cuesta sonreír. Hay días que estamos sensibles. En esos días en los que las bendiciones no se ven a simple vista, la gratitud brilla por su ausencia. ¡Seamos honestos! No se puede ser agradecido justo en el momento en que nos dan una mala noticia, en que tenemos un accidente, en que nos desilusionamos, cuando tenemos un problema con alguna persona, cuando en el trabajo todo parece conspirar para que no cumplas con tu labor. Es una actitud que se moldea. Es una conducta que se aprende poco a poco. Se aprende a asimilar las situaciones y a encontrar una enseñanza. Aprendemos a observar con ecuanimidad la situación, la ponemos en perspectiva y encontramos el mensaje que nos quiere dar. Cada reacción de nuestro cuerpo o de nuestra mente, tienen un mensaje poderoso que darnos, hay que observar con curiosidad.

 Nuestra mente está acostumbrada a estar juzgando y creando situaciones que no existen, formando historias, pero hay que entrenarla. En ocasiones recibimos un correo electrónico o un mensaje y con solo ver el nombre de alguna persona, creamos una historia, nos cambia el estado de ánimo, levantamos la defensa y si haber abierto el mensaje ya estamos listos para combatir. Los que somos más explosivos maldecimos a la persona o la insultamos en nuestra mente, porque ya nuestra mente identifica a la persona como enemiga de nuestra paz. A veces nos levantamos con poco humor y se nos derraman las cosas en la cocina, se nos quedan cosas al salir, nos tropezamos caminando, todos los semáforos nos tocan en luz roja, no conseguimos estacionamiento, llegamos tarde a algún lugar así pasamos todo un día porque sin darnos cuenta fuimos creando el ambiente y comportándonos de manera tal que nos vamos hundiendo.

No es sencillo ver “lo positivo de lo negativo”, pero tampoco es imposible. Basta con parar de juzgarnos, basta con entender que puedes trabajar con tu ser, pero no con el de los demás. En la medida en que sigamos combatiendo, las situaciones nos van a controlar y nos van a definir. Yo no soy un problema, yo no soy odio, yo no soy enemistad, yo no soy envidia, yo no soy negatividad. Doy gracias por cada persona difícil en mi camino porque me sacan de mi zona de confort y me hacen ver que yo no soy tan difícil na. Doy gracias por cada día oscuro porque me hacen recordar que no puedo controlarlo todo en mi vida porque la vida fluye. Doy gracias por los dolores y sufrimientos porque me hacen recordar que soy humana y que siempre puedo dar un poquito más por mí y para mí. Doy gracias porque soy perfectamente imperfecta y en ocasiones, sin darme cuenta, puedo ser la piedra en el camino para otra persona.

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