Hija Fuiste…

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¡Alerta! El verano está a la vuelta de la esquina, las clases están por terminar y, las que somos madres, sabemos que eso significa que los niños están haciendo la misma pregunta todos los días: ¿qué vamos a hacer en verano? Las que trabajamos, nos vemos inclinadas a buscarles opciones, pues ellos necesitan divertirse las 24 horas del día, porque incluso el descanso (dormir las horas necesarias) les parece aburrido. Soy del tipo de mamá que decide que es lo que se va  hacer esos días, sólo muy pocas veces consulto con ellos las actividades a realizar. Así las cosas, cuando mi hijo mayor protesta por lo que harán en sus días libres, le doy la opción de comprarle una caja de botellas de agua y que salga a venderlas para que trabaje, y se gane el dinero para hacer lo que desee, si es que eso le parece más divertido. En esta semana un compañero de trabajo me sugirió decirles que los voy a llevar a una granja a limpiar y trabajar con esos animalitos tan limpios llamados cerdos (ya estoy haciendo ‘search’ de granjas cercas a mi casa por si comienzan las protestas, hay unas que están de lo más chéveres y tienen vacantes. Si les interesa, me escriben y les paso la información).

Soy una mama “peculiar”, pues no encajo en el modelo tradicional de mamá perfecta, ni mamá abnegada. Tampoco lo aspiro. ¡Olvídense de eso!  Admiro enormemente a esas mujeres que han decidido ser madres a tiempo completo, son mis heroínas y si yo fuera San Pedro, las esperaría con pulsera VIP en las puertas del cielo. A mí, un día completo con mis hijos me deja exhausta y necesitando al menos dos semanas de vacaciones urgentes.

Antes de que sigan leyendo quiero darle un mensaje para ciertos tipos de madres:

  • Madres perfectas: Al leer esto no se me escandalicen, me encantan sus imágenes y sus historias hermosas, pero NO ME LAS CREO (y yo sé que dentro de ustedes, tampoco se lo creen). Sé que muchas piensan exactamente igual que yo, pero ante los demás fingen una falsa imagen de madre perfecta porque temen ser juzgadas o mal vistas por la sociedad.
  • Madres que ya criaron: Hagan memoria de aquellos días en donde tus hijos tenían la misma actitud de los encapuchados del Paro Nacional (desobedecer). ¿Lograste tener bonitos recuerdos?
  • Madres de niños modelos: Si tus hijos fueron o son niños modelos, da gracias infinitas y si deseas puedes dejar de leer en estos momentos. ¡A ustedes las envidio y no saben cuánto!

De los mensajes anteriores, ¿sentiste que alguno fue para ti? Si no es así, te voy a ayudar a que encuentres tu clasificación. A continuación te voy a mencionar varios escenarios típicos de cualquier madre:

  • Despiertas un fin de semana y consideras una bendición que aun estén durmiendo
  • Mientras ellos duermen te tomas una taza de café con extrema devoción agradeciéndole a la Vida poder tomarte ese café en armonía
  • Viste la imagen que corría en las redes sociales de unos niños pegados en la pared con tape, y te preguntaste donde se consigue ese tape tan resistente y si resistirá un tiempo razonable como para que te dé tiempo a mapear el piso y esperar a que se seque.
  • Tus hijos practican deportes y al pasar varias semanas corridas de juegos y prácticas  deseas con todas tus fuerzas que su equipo pierda para descansar de los deportes.
  • Te encierras en el baño con audífonos a escuchar música, para ignorar lo que ocurre en la casa.
  • En ocasiones la adrenalina es tanta que los mandas a dormir a las 7:00pm
  • La entrada a tu cuarto está prohibida por ley
  • El baño de tu cuarto es para tu uso exclusivo (y de tu pareja si es que la tienes). Ese es tu escondite. Aunque sabes bien que ni ahí te escapas de esas criaturas, pues cuando estas encerrada, hasta papelitos te pasan bajo de la puerta si no les contestas. Se de algunas que leen mis ‘posts’ de La Simpleza del Amor en esos momentos (no sé si eso me deba hacer sentir halagada)
  • Amas el sonido del silencio que se produce en el día que el momento en que se duermen y sientes que no hay momento más hermoso en el día que ese.
  • Cuando se acercan tus vacaciones, te preparas mentalmente para esos días. A veces consideras tomar vacaciones mientras están en la escuela.
  • En un viaje largo en auto (más de 30 minutos), subes el volumen de la radio porque uno de tus hijos te salió muy platicador. O si la historia te la ha contado más de veinte veces, le interrumpes para completarle su historia. O propones una competencia: el que mayor tiempo dure en silencio, ES EL CAMPEON.
  • Para llevarlos a divertirse, tus lugares favoritos son los que los agotan tanto que llegan a la casa a darse una ducha y dormir (playa, un bosque en el que estén todo el día caminando, un parque de trampolines)
  • Decides apuntarlos en tutorías con la excusa de que no tienes tiempo para estudiar con ellos (dentro de ti sabes que lo que pasa es que hay déficit de paciencia aguda)
  • Cuando te reúnes con tus confidentes pasas una hora quejándote de lo caóticamente hermoso que es ser madre y en ocasiones te desahogas llamándolas o enviándoles algún mensaje.
  • Deseas, aunque sea una vez, tomarte unas vacaciones de al menos una semana, SOLA
  • Escondes dulces, bebidas o cualquier cosa solo para ti (o les haces fiero por desquitarte)
  • Al pedir en algún lugar de comer, preguntas que desean y dicen que nada, pero cuando te traen tu orden te piden que les des un pedazo y no compartes. (Nadie los mandó a decir que no querían nada)
  • En algún lugar público ves a una madre a la que su hijo le da órdenes y ella obedece, y tu reacción es de indignación (Por ejemplo, estas en una tienda y escuchas a un nene a gritos diciendo ME LO TIENES QUE COMPRAR PORQUE SI NO GRITO, y la mama le contesta: (“Nombre de novela que le puso al pobre muchacho), te lo voy a comprar, pero por favor, te pido con mucho amor que te pongas de pie para poder continuar las compras”)
  • Cada vez que barres tu casa o pasas la aspiradora, son muchas las piezas de lego y juguetes que desaparecen.
  • Cuando te preguntan que le pueden regalar a tus hijos les dices que ropa porque ya la que tienen se le está quedando, y sabes que es mentira, la verdad es que no quieres más regueros en tu casa.

 

Si te identificaste con al menos uno de estos puntos, permíteme infórmate, querida amiga, que eres igual que yo. Eso no significa que no amemos con toda nuestra alma a nuestros hijos. Significa que somos madres y somos mujeres. Si eres madre, ¿significa que debes abandonarte? ¿Significa que debes colocarte en último plano? Amo a mis hijos con locura, pero también tengo una vida. Mis hijos son mi responsabilidad y son mi prioridad. Sin embargo, no soy menos importante que ellos. Los hijos son un preciado regalo que la vida nos ha dado. Les dimos la vida, o luchamos por tenerlos en nuestra vida aun cuando no los lleváramos en nuestro vientre y somos capaces de hacer lo que sea por ellos. Los defendemos y luchamos día a día por cubrir sus necesidades. Cuando se enferman, el corazón se nos hace un pasita y deseamos que seamos nosotras las que estemos enfermas. Los que practican deportes, cuando sufren una lesión u otro jugador les hace una lesión, queremos correr a preguntarles si todo está bien. Las que al igual que yo, compartimos fines de semana alternos con sus padres, extrañamos a nuestros hijos inmensamente y a veces entramos a sus cuartos solo para sentir su olor. Celebramos con orgullo cada uno de sus triunfos y sufrimos más que ellos sus fracasos. Hay madres que sufren ese nido vacío todos los días de su vida porque ya sus hijos no viven en el hogar. Hay madres que soportan y permanecen en un matrimonio sólo por sus hijos, hay madres que asumen la crianza de sus hijos solas, hay madres que se prostituyen por sus hijos, hay madres que se dedican en cuerpo y alma a sus hijos, así que no hay una modelo específico de madre. Siéntete orgullosa del papel que juegas. La sociedad tiene una percepción errónea de la maternidad. A fin de cuentas no hay palabras o mirada más hermosa que una que diga “Mami te amo”. Que aunque te lo digan en momentos en que quieres salir corriendo, te derriten de amor y te recuerdan aquel dicho que de niña escuchaste infinidad de veces: “Hija fuiste, madre serás. Según lo hiciste, así te harán”. Mami: ¡Carajo, cuánta razón tenías!

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