Arena y Humo

 “Condujo miles de kilómetros, 5 para ser exactos;

El camino a veces era empinado, otras veces llano;

No buscaba, ni quería encontrar nada;

Al fondo de una nube creyó ver algo;

22 veces se dijo a si misma: no es nada, tienes que seguirlo;

El cansancio la venció, la nube la cegó, se detuvo y se bajó.

Al cabo de 15 minutos abrió los ojos…

Él le sacudió la arena, le sacudió el alma y lo demás se volvió humo”…
Ah! El amor… ¿Qué haríamos sin él? Podemos amar a nuestra familia, nuestra madre, padre, Dios o alguna otra deidad o divinidad, hijos, sobrinos, ahijados, amigos, mascotas, dinero, cosas materiales, nosotros mismos, a lo que nos plazca amar. Hoy quiero escribir sobre el amor hacia alguien que nos complementa, una pareja o ex pareja, o un amor secreto (cada corazón tiene su propia historia).Por ahí leí algo que decía que el primer amor no necesariamente llega en ese mismo orden. Esa frase fue una de esas que se te quedan grabadas y te hacen reflexionar al respecto, porque es probable que para algunos tenga todo el sentido del mundo. Para mí lo tiene.

Nos complicamos en cómo definir el amor (como sentimiento). Tendemos a idealizar el sentimiento o contaminar su evolución  natural. Teorizamos que es lo que sentimos hacia ese primer novio de juventud, o hacia la persona a quien le entregamos nuestro cuerpo, o a quien unimos nuestra vida a través del matrimonio por primera vez para formar un hogar y tener una familia. Eso no es el amor, sólo es un estereotipo, una enseñanza o lo que creemos es correcto ante la sociedad o ante algunas religiones. 

El verdadero amor es mucho más y cuando llega, viene a desordenar tu vida poco a poco. No planificas que llegue, pero llega en el momento, el lugar y hacia la persona inesperada (a menos que alguien tenga un cruise control para eso…). Puede ser alguien a quien ves a menudo, quizás a diario, y buscas cualquier pretexto para entablar alguna conversación y el tiempo pasa volando. Cuentas los segundos para volver a verse. El amor es un secreto que los ojos no saben guardar y ni la persona más discreta puede ocultar el brillo en los ojos cuando escucha su nombre o ve a la persona que ocasiona un caos en su mente. Te hace sonreír por tonterías que, viniendo de otra persona, no te harían ni chispa de gracia, pero sabes que tu risa siempre le va a pertenecer. Juntos cometen locuras que sólo ustedes o unos pocos saben (algunos hasta haan dormido en una celda por una locura). Un día te percatas de que despiertas y te duermes pensando en el. Las manos y piernas tiemblan de emoción al recibir un mensaje o una llamada. De sólo encontrarse, te quedas sin aliento (sientes maripositas en la barriga sin que tengas hambre). Si sus manos se rozan, por casualidad o intencionalmente, sientes una corriente eléctrica por todo tu cuerpo. Un día te preguntas: ¿qué está pasándome? ¿Será esto real o las hormonas están revueltas? Te arriesgas y decides tentar al destino, porque el universo conspiró para que suceda, porque sabes que estaba escrito y que es el indicado. Es la persona que despierta tu ternura y tus demonios al mismo tiempo. Durante ese primer beso, que jamás olvidaras y lo recuerdas cada día de tu vida aunque haya sido robado usando una excusa barata, lo que ocurre dentro de ti es indescriptible. Luego de ese beso te pierdes por completo y tus sueños, pensamientos, suspiros, todo, todo gira en torno a esa persona. Sus brazos son el lugar indicado, el lugar perfecto en el que el calor cubre cada poro y cada milímetro de tu piel y los días en los que te sientes triste o agobiado las tristezas se van del cuerpo con un solo abrazo. Un día, sin más, tu boca no puede aguantar lo que hace mucho llevas sintiendo y evitando decir: ¡Te Amo! Y en ese momento te liberas.

Todo lo anterior, puede tratarse de un simple enamoramiento pasajero que algunos llaman “enchule” o pasión, pero cada uno conoce lo que hay en su corazón. El amor es mucho más que todo eso. Si lo incluyes en tus oraciones y de rodillas le pides a Dios que la vida les alcance para un día más juntos, amándose, es real. Si las cosas que jamás creíste o deseaste hacer o soñar, las quieres con esa persona sin tener la certeza de que se puedan crear (incluso quieres hacer de la rutina algo extraordinario), es real. Si aunque el tiempo haya pasado aun así cada beso, cada roce, cada mirada, te hace vibrar y te roba el aliento, es real. Si cuando miras al cielo le pides al universo que conspire a favor de ustedes, es real. Si en los malos momentos ya no importa tener la razón porque es mas importante que haya espacio para el perdón, es real. Si jamás pierdes las ganas de perderte en un abrazo o un beso y sientes que el momento es eterno, es real. Si cada día se convierte una decisión que sobre pasa muchísimas adversidades, no por costumbre, comodidad o interés sino porque sabes que aunque pueden estar el uno sin el otro, prefieres estar juntos eternamente, es real. Si aún con su carácter, defectos y viendo lo peor que te puede dar, ese sentimiento no desfallece y aceptas su pasado y su presente y el futuro lo quieres contigo, es real

Si tienes a esa persona a tu lado, vívelo y cultívalo cada día. Son muchas las personas que no se arriesgan a vivir intensamente cada sentimiento, cada llamado del corazón. Hazle sentir a esa persona lo que tú sientes, con la misma intensidad con que tu sientes. ¿O acaso necesitamos esperar a que esa persona ya no esté para lamentarnos por haber sido tan cobardes y no haber dicho lo que teníamos que decir o dar en el momento indicado? Lo tienes, consérvalo, no lo pierdas. Otros anhelan tener eso que tienes y tú solo te ocupas de vivir una vida superficial.  ¿A que le damos más importancia? Al final, el mayor arrepentimiento que se puede sentir es por lo que no nos atrevimos a hacer por ser felices.

Si ya no está a tu lado, eternamente le vas a cuestionar al tiempo por qué no los unió o al destino por qué no fuiste correspondido. Porque amar intensamente y realmente no es garantía de que te amarán igual. Dentro de ti sabes que lo que sientes es eterno y que será una de las cosas que morirán contigo el día que decidas partir de este mundo, porque los amores imposibles o inconclusos se  llevan encerrados en tu corazón y nadie puede terminar con ellos. No hay edad, ni momento especifico, a veces ni siquiera es el momento correcto para que esto ocurra. Da igual si se conocen hace una vida, hace un mes, hace un año, el amor es o no es. Que te baste con saber que jamás habías sentido, ni sentirás algo similar. En el libro de tu vida, esta será, sin lugar a dudas, la historia mas hermosa que tendrás escrita y la que inesperadamente te sacará las lágrimas al recordar ese último adiós, ese último beso, ese último abrazo, a donde dejaste tu alma para siempre. 

Para ese único y gran amor de nuestra existencia,  guardemos siempre un te amo…

“Un amor eterno es eso, un amor que no concluye, no inicia y no termina. Un amor que simplemente es.”- Eamon Sean Kneeland

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