La Imagen en el Espejo

El año pasado fue como estar montado en una montaña rusa. A fin de cuentas, de eso se trata la vida, de constantes  cambio entre alegrías, tristezas y molestias. Cada uno de los cambios que iba experimentando, los tomé como retos a los que debía enfrentarme, como en muchas otras ocasiones. Una vez acepté enfrentarlos, de frente y sin miedo, el resto ha sido luchar para vencerlos.

Como te proyectas, será como te consideren los demás, para mal o para bien. Si te proyectas seguro, confiado, invencible, capaz, te tratan de manera implacable. Así me he proyectado al mundo, porque así aprendí a ser, pero siempre hay un “talón de Aquiles”. El cúmulo de emociones, que por demasiado tiempo intenté ignorar y manejarlas como tenía acostumbrado, me reventó en la cara. Internalizar y asimilar que las situaciones ya se habían salido de mis manos me hizo creer que iba en “free fall” hacia un abismo. 

Mi terquedad ante la vida me pasó factura sobre mi salud física y emocional. El descuido en la alimentación, en el descanso, en manejar las emociones y trabajar todos los aspectos que eran necesarios, desencadenaron en daños significativos sobre mi cuerpo y sobre mi salud en general.  Me sentía atacada por los demás. Algunos se daban cuenta porque ya eran muchos cambios en mi apariencia y en mi  manera de ser, pero les negaba que algo estuviera sucediéndome. Aceptar que uno no está bien, te lastima el ego, el orgullo y la autoestima. Finalmente, tomé la decisión de hacer algo por mí y comencé la búsqueda de alternativas.

Descubrí la razón de mi pérdida de peso y entendí que estaba sucediendo en mi estado anímico y en mi mente. ¡Ya tenía un paso adelantado! El proceso de trabajar y motivarte cuando no te sientes bien, es complicado, pero una vez tocas fondo, tu única opción es levantarte. Se vive un día a la vez, segundo a segundo. Sin lugar a dudas, la parte más difícil de todo el proceso ha sido lidiar con  las personas a mi alrededor. Tolerar e intentar ignorar los comentarios imprudentes como: “Nena, pero tú vas a seguir rebajando, ya estás seca”, “estas bien ‘jalá’”, etc; se volvía cada vez mas difícil. Sentía cada palabra como se siente el alcohol sobre una herida. ¿Qué se creen, que no tengo espejos en mi casa? En mi cuarto tengo unos espejos bien grandes que día y noche me lo decían, al igual que la  “pelea de perros” dentro de los pantalones y las camisas vacías. ¡Si supieran cuántas lágrimas derramé al no encontrar nada que me sirviera y sentirme horrible cada vez que me miraba al espejo! Mi autoestima bajaba directamente proporcional a mi peso. Y encima de eso que alguien te dijera: “pero que horrible te queda esa ropa, ¿no tenías otra?” Palabras que terminan hundiéndote un poco más.

De la noche a la mañana me convertí de ser una mujer orgullosa y segura de sí misma, a vivir acomplejada de la imagen en el espejo. Poco a poco fui dejando de reconocer a quien veía frente a mí. Hasta que un día decidí que era el momento de caer al fondo definitivamente o hacer algo y acabar con la lástima que me tenía. Decidí entonces escuchar a esas personas que sí me decían cosas positivas, que sí me daban ánimos y que siempre tuvieron una palabra de aliento. Me fui de compras de ropa para mi nueva talla, tomé más en serio la vida y le dí la oportunidad a nuevas experiencias a las que antes era escéptica. Poco a poco volví a ser YO. En el proceso he aprendido tantas cosas, que solo puedo dar GRACIAS por haber caído y estar levantándome día a día. Gracias al Universo por las herramientas y por los seres de luz que ha puesto en mi camino para darme cuenta que:

1. No soy la imágen en el espejo, esa es la imágen de mis miedos y complejos; soy lo que llevo dentro.

2. El daño que ocasionan las palabras y comentarios inapropiados en los demás puede tener efectos enormes dentro de la mente. ¡Respetemos los procesos ajenos!

3. No puedo controlarlo todo, solo ocuparme de lo que puedo hacer 

4. No puedo forzar las cosas para que sucedan y a veces es necesario soltar.

5. La vida se vive plenamente

6. No valgo por lo que hago, sino por lo q soy

7. Al cuerpo hay que venerarlo, escucharlo y consentirlo.¡Hay que amarlo tal y como es!

8. La risa, el amor, Dios y la naturaleza son terapias gratuitas. Liberarnos de creencias obsoletas nos da grandes beneficios.

9. No soy omnipotente y pedir ayuda no me resta, sino que me suma. Hay que dejar ser a los seres a nuestro alrededor.

10. Debo tener paciencia y compasión por quienes me traten de pisotear y humillar, porque su vida ha de ser infeliz y vacía. No debo juzgarlos.

11. Nunca entenderemos algo hasta que nos pase.

12. La mejor manera de llenar la vida de cosas buenas, es buscándolas. 

Hoy me miré en el espejo y reconocí a quien ví. Soy yo, la que estaba perdida dentro de una autoimagen. 

De Mi , Para Mi

​A veces la soledad nos da las mejores lecciones que podemos aprender. Esta fecha ( a menos de 24 horas de celebrar el día de San Valentín)  en la que a donde quiera que vas tus ojos solo ven los colores rojo y rosa,  te golpeas la frente con un globo gigante en forma de corazón, o te das en la espinilla con el rack de chocolates con la caja en forma de corazón, ocasiona que muchos personas sin pareja o que estén  viviendo una relación tormentosa se depriman. Comienzan a preguntarse si les regalarán ese día (ajá porque la mayoría repiten como el papagayo que es un día comercial y toda esa letanía, pero bien que esperan que alguien les regale aunque sea una paletita de las que tienen forma de labios). Los más faltos de autoestima comienzan el bombardeo de post en las redes sociales anunciando que están disponibles para invitaciones o para regalos, diciendo a los cuatro vientos que se sienten solos y necesitan a alguien en su vida, hacen reflexiones sobre qué bonito seria ver la novela acurrucado con alguien, en vez de con un gato pasándole el rabo por las piernas o abrazando el cojín decorativo del sillón. 

La gran mayoría ha tenido relaciones anteriores y han fracasado, algunos más de una vez. Lo que nos debería hacer entrar en razón, y analizarnos. El camino de la  obsesión por no estar solos nos conduce a aceptar el primer “pela gato o pela gata” que llegue con palabras bonitas o detalles bonitos, quizá no sientas muchas compatibilidad, quizás tengas muchas señales de alerta que te indican que aún no estás listo o lista, pero aun así, como peor es na’ continuas, envolviéndote y dejando que algo que no es real crezca más de lo que nunca debió crecer. La intuición no falla, y nos lo dice, algunos prefieren ignorarla, porque aunque no lo tengan claro (o lo tienen claro y prefieren ignorarlo) y dicen no temerle a nada, tienen autofobia. Tienen terror a estar solos y por eso viven en una constante búsqueda de alguien que ocupe el lugar que tiene la soledad.

 Esta obsesión deja claro que hay muchos espacios en la vida que necesitan ser cubiertos y que el desamor que sentimos hacia nosotros mismos es enorme. Estos espacios podemos cubrirlos, si el mismo tiempo y energías que invertimos en encontrar pareja, las invirtiéramos en nosotros mismos, en recuperar nuestra autoestima, nuestra seguridad, nuestra esencia. La soledad te da ese espacio único donde te puedes encontrar y conocerte. Nuestro cuerpo y nuestra mente esconde talentos, habilidades y fortalezas de las que no estamos conscientes, porque no nos hemos tomado el tiempo de conocer. Basta con buscar las herramientas necesarias que nos ayuden a conectar con ese ser, que tenemos dentro de nosotros, pero al que no conocemos.  Las herramientas y los recursos están, sólo hay que buscarlas. Si pasamos mucho tiempo en las redes sociales, saquémosle provecho, estas nos permiten conocer diversas maneras para trabajar con uno mismo, desde clases, talleres y retiros hasta artículos, videos e imágenes de reflexiones que trabajan nuestro subconsciente de manera extraordinaria si nos enfocamos en las cosas positivas. Y siempre es de inmensa ayuda y esencial, buscar un guía espiritual o un ‘life coach’, no tiene que ser un psicólogo ni  un religioso, aunque es preferible, pero si no te sientes preparado para hablar de ti con un completo desconocido,  a veces en nuestra comunidad, en nuestra familia o en nuestro círculo de amistades hay una persona que te puede ayudar y guiar en tu búsqueda de herramientas. Ahora bien, teniendo claro que no cualquier persona está capacitada para ayudarte de la manera correcta. La clave está en tener claro nuestro objetivo: llegar a amarnos inmensamente y comenzar una relación con nosotros mismos.

La relación con uno mismo tiene que comenzar de la misma manera que comenzamos una relación con otra persona, conociéndose. Tan fácil como, varias veces en semana sacar unos minutos para hacer una lista de las cosas que nos gustan, de las cosas que queremos hacer o lograr, de lo que no nos gusta, de nuestras cualidades que nos hacen únicos, de las cosas nuevas que quisiéramos intentar, de lo que sea, lo importante es saber eso que hay dentro de ti. Si no se nos hace fácil hacer esto por nosotros mismos, pregunta a alguien que sepas que te tiene muchísima estima y pídele que te ayude. Luego aprendamos a enamorarnos, como mismo enamoramos a alguien, con palabras lindas, vistiéndonos y arreglándonos lindos, perfumándonos, para nosotros mismos. También tenemos que sorprendernos. De repente fuiste a comprar papel de baño y “bam” te diste en la espinilla con el rack de chocolates, pues ahí tienes una señal, regálate un detalle, cómprate ese corazón de chocolates para ti. Si imaginas como se vería un arreglo de flores encima de tu mesa o tu escritorio de trabajo, regálatelas, ten un bendito detalle contigo sin esperarlo de alguien más. Y, ¿cómo no? , tener una cita con nosotros mismos, sea en nuestra casa o en un restaurant, preparar un desayuno, brunch o cena, con el mismo amor que se la prepararíamos a alguien. Buscar mensajes y frases para llenarnos el espíritu, tal y como buscamos el mensaje perfecto para esa persona especial.

A fin de cuentas, la relación más larga que podamos tener es con uno mismo. Si llegamos a sentirnos bien y cómodos en nuestra soledad, entonces estamos preparados para tener una relación con  alguien más. Estar rodeado de personas (familia, amigos, vecinos, compañeros)  que nos quieren y nos apoyan te va a llenar aún más y son personas que a diario nos dan muestras de cariño y quizá las ignoramos. Una vez sintamos un profundo amor por nosotros mismos y nuestra vida esté rodeada de amor, positivismo, autoestima y energía, no se va a tratar de encontrar a alguien que nos acompañe y nos rescate de la soledad, si no de alguien que tiene que demostrarnos que tiene mucho que aportar en nuestra vida, tanto como para que queramos compartir  tiempo, espacio y energías en alguien más. ¡Amate para que puedan amarte! 

Arena y Humo

 “Condujo miles de kilómetros, 5 para ser exactos;

El camino a veces era empinado, otras veces llano;

No buscaba, ni quería encontrar nada;

Al fondo de una nube creyó ver algo;

22 veces se dijo a si misma: no es nada, tienes que seguirlo;

El cansancio la venció, la nube la cegó, se detuvo y se bajó.

Al cabo de 15 minutos abrió los ojos…

Él le sacudió la arena, le sacudió el alma y lo demás se volvió humo”…
Ah! El amor… ¿Qué haríamos sin él? Podemos amar a nuestra familia, nuestra madre, padre, Dios o alguna otra deidad o divinidad, hijos, sobrinos, ahijados, amigos, mascotas, dinero, cosas materiales, nosotros mismos, a lo que nos plazca amar. Hoy quiero escribir sobre el amor hacia alguien que nos complementa, una pareja o ex pareja, o un amor secreto (cada corazón tiene su propia historia).Por ahí leí algo que decía que el primer amor no necesariamente llega en ese mismo orden. Esa frase fue una de esas que se te quedan grabadas y te hacen reflexionar al respecto, porque es probable que para algunos tenga todo el sentido del mundo. Para mí lo tiene.

Nos complicamos en cómo definir el amor (como sentimiento). Tendemos a idealizar el sentimiento o contaminar su evolución  natural. Teorizamos que es lo que sentimos hacia ese primer novio de juventud, o hacia la persona a quien le entregamos nuestro cuerpo, o a quien unimos nuestra vida a través del matrimonio por primera vez para formar un hogar y tener una familia. Eso no es el amor, sólo es un estereotipo, una enseñanza o lo que creemos es correcto ante la sociedad o ante algunas religiones. 

El verdadero amor es mucho más y cuando llega, viene a desordenar tu vida poco a poco. No planificas que llegue, pero llega en el momento, el lugar y hacia la persona inesperada (a menos que alguien tenga un cruise control para eso…). Puede ser alguien a quien ves a menudo, quizás a diario, y buscas cualquier pretexto para entablar alguna conversación y el tiempo pasa volando. Cuentas los segundos para volver a verse. El amor es un secreto que los ojos no saben guardar y ni la persona más discreta puede ocultar el brillo en los ojos cuando escucha su nombre o ve a la persona que ocasiona un caos en su mente. Te hace sonreír por tonterías que, viniendo de otra persona, no te harían ni chispa de gracia, pero sabes que tu risa siempre le va a pertenecer. Juntos cometen locuras que sólo ustedes o unos pocos saben (algunos hasta haan dormido en una celda por una locura). Un día te percatas de que despiertas y te duermes pensando en el. Las manos y piernas tiemblan de emoción al recibir un mensaje o una llamada. De sólo encontrarse, te quedas sin aliento (sientes maripositas en la barriga sin que tengas hambre). Si sus manos se rozan, por casualidad o intencionalmente, sientes una corriente eléctrica por todo tu cuerpo. Un día te preguntas: ¿qué está pasándome? ¿Será esto real o las hormonas están revueltas? Te arriesgas y decides tentar al destino, porque el universo conspiró para que suceda, porque sabes que estaba escrito y que es el indicado. Es la persona que despierta tu ternura y tus demonios al mismo tiempo. Durante ese primer beso, que jamás olvidaras y lo recuerdas cada día de tu vida aunque haya sido robado usando una excusa barata, lo que ocurre dentro de ti es indescriptible. Luego de ese beso te pierdes por completo y tus sueños, pensamientos, suspiros, todo, todo gira en torno a esa persona. Sus brazos son el lugar indicado, el lugar perfecto en el que el calor cubre cada poro y cada milímetro de tu piel y los días en los que te sientes triste o agobiado las tristezas se van del cuerpo con un solo abrazo. Un día, sin más, tu boca no puede aguantar lo que hace mucho llevas sintiendo y evitando decir: ¡Te Amo! Y en ese momento te liberas.

Todo lo anterior, puede tratarse de un simple enamoramiento pasajero que algunos llaman “enchule” o pasión, pero cada uno conoce lo que hay en su corazón. El amor es mucho más que todo eso. Si lo incluyes en tus oraciones y de rodillas le pides a Dios que la vida les alcance para un día más juntos, amándose, es real. Si las cosas que jamás creíste o deseaste hacer o soñar, las quieres con esa persona sin tener la certeza de que se puedan crear (incluso quieres hacer de la rutina algo extraordinario), es real. Si aunque el tiempo haya pasado aun así cada beso, cada roce, cada mirada, te hace vibrar y te roba el aliento, es real. Si cuando miras al cielo le pides al universo que conspire a favor de ustedes, es real. Si en los malos momentos ya no importa tener la razón porque es mas importante que haya espacio para el perdón, es real. Si jamás pierdes las ganas de perderte en un abrazo o un beso y sientes que el momento es eterno, es real. Si cada día se convierte una decisión que sobre pasa muchísimas adversidades, no por costumbre, comodidad o interés sino porque sabes que aunque pueden estar el uno sin el otro, prefieres estar juntos eternamente, es real. Si aún con su carácter, defectos y viendo lo peor que te puede dar, ese sentimiento no desfallece y aceptas su pasado y su presente y el futuro lo quieres contigo, es real

Si tienes a esa persona a tu lado, vívelo y cultívalo cada día. Son muchas las personas que no se arriesgan a vivir intensamente cada sentimiento, cada llamado del corazón. Hazle sentir a esa persona lo que tú sientes, con la misma intensidad con que tu sientes. ¿O acaso necesitamos esperar a que esa persona ya no esté para lamentarnos por haber sido tan cobardes y no haber dicho lo que teníamos que decir o dar en el momento indicado? Lo tienes, consérvalo, no lo pierdas. Otros anhelan tener eso que tienes y tú solo te ocupas de vivir una vida superficial.  ¿A que le damos más importancia? Al final, el mayor arrepentimiento que se puede sentir es por lo que no nos atrevimos a hacer por ser felices.

Si ya no está a tu lado, eternamente le vas a cuestionar al tiempo por qué no los unió o al destino por qué no fuiste correspondido. Porque amar intensamente y realmente no es garantía de que te amarán igual. Dentro de ti sabes que lo que sientes es eterno y que será una de las cosas que morirán contigo el día que decidas partir de este mundo, porque los amores imposibles o inconclusos se  llevan encerrados en tu corazón y nadie puede terminar con ellos. No hay edad, ni momento especifico, a veces ni siquiera es el momento correcto para que esto ocurra. Da igual si se conocen hace una vida, hace un mes, hace un año, el amor es o no es. Que te baste con saber que jamás habías sentido, ni sentirás algo similar. En el libro de tu vida, esta será, sin lugar a dudas, la historia mas hermosa que tendrás escrita y la que inesperadamente te sacará las lágrimas al recordar ese último adiós, ese último beso, ese último abrazo, a donde dejaste tu alma para siempre. 

Para ese único y gran amor de nuestra existencia,  guardemos siempre un te amo…

“Un amor eterno es eso, un amor que no concluye, no inicia y no termina. Un amor que simplemente es.”- Eamon Sean Kneeland